PILOTO DE PRUEBA DE DETECTORES PERSONALES DE CO
INFORME PRELIMINAR DE RESULTADOS
La legislación de aplicación para la protección de trabajadores intervinientes en emergencias en las que esté presente el humo de la combustión derivado de los incendios de vegetación, requiere de la aplicación del Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo. Esta regulación obliga al empresario a adoptar las medidas técnicas y organizativas necesarias para evitar o minimizar la exposición a los agentes químicos cuando estén o puedan estar presentes en el ambiente de trabajo.
Por otro lado, algunos de los agentes químicos generados en los incendios forestales, han sido confirmados como cancerígenos. El conocimiento sobre esta exposición está avanzando mucho en los últimos años gracias a distintos organismos, entre los que se encuentra la International Agency for Research on Cancer (IARC) que en 2022 se presentó una Monografía específica para bomberos con el título de Occupational exposure as a firefighter. Por ello, se hace necesaria también la aplicación del Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante el trabajo.
Por las particularidades del trabajo en la extinción de incendios forestales, no hay posibilidad de eliminar el riesgo o evitar la exposición en origen, por lo que se deben adoptar medidas preventivas para que el nivel de exposición de las personas trabajadoras se reduzca a un valor tan bajo como sea técnicamente posible (principio ALARA). Además, la especificidad de las tareas de extinción, obliga a que estas medidas preventivas se conjuguen con la operatividad de los recursos y la efectividad de la extinción.
En este sentido y tomando como referencia los datos aportados por algunos estudios de terceros1, se organizaron en el CBCM una serie de pruebas de campo que pretendían contrastar los resultados de los citados estudios con el ámbito y vegetación propios de la Comunidad de Madrid.
Las pruebas consistían en quemar una masa vegetal, conformada por distintas especies habituales acopiadas previamente, monitorizando al personal interviniente durante la ejecución de las tareas de extinción y remate, que llevaron a cabo simulando una situación real.
Los resultados de estas pruebas reflejaron grandes coincidencias con los estudios previamente analizados y confirmaron, entre otras cosas, la presencia de formaldehído acompañado de picos acusados de monóxido de carbono.
1 Entre otros:
- Smoke Exposure at Western Wildfires RP-525 (Timothy E. Reinhardt and Roger D. Ottmar)
- Wildland firefighter health risks and respiratory protection Report R-572 (IRSST – Claire Austin)
- Smoke Exposure Among Firefighters at Prescribed Burns in the Pacific Northwest RP-526 (Timothy E. Reinhardt and Roger D. Ottmar)
- Australian firefighters exposure to air toxics in bushfire smoke (F. Reisen and BE Tiganis).
- Carbon monoxide exposures in wildland firefighters in the United States and targets for exposure reduction (Erin O. Semmens)
- Smoke Exposure Among Firefighters at Prescribed Burns in the Pacific Northwest (USDA) La autenticidad de este documento se puede comprobar en
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El resumen de los resultados obtenidos fue el que sigue:
PRIMERA PRUEBA DE CAMPO
· 500 m2 de combustible vegetal de todo tipo.
· Ignición con antorcha de goteo.
· 40’ de extinción con uso de espumógeno.
· 15’ de remate.
· Posiciones del personal MUY desfavorables.
· Los captores (difusores pasivos) están orientados a la búsqueda de los valores más habituales de los estudios analizados: - Formaldehído (FO) y Acroleína (Ax)
- Dióxido de Azufre (SO2)
- Dióxido de Nitrógeno (NO2)
- Amoniaco (NH3)
- 60 VOC distintos (benceno, etc.)
SEGUNDA PRUEBA DE CAMPO
· 500 m2 de combustible vegetal de todo tipo.
· Ignición con antorcha de goteo.
· 50’ de extinción con uso de espumógeno.
· 15’ de remate.
· Organización del personal en 3 equipos: - Sucio, extinción a sotavento
- Limpio, extinción a barlovento
- Remate.
· Se incorporan termopares y detectores personales de CO (Draeger) y se restringen los difusores pasivos a FO/Ax, centrando la atención en los elementos que han tenido índices superiores a 0 en la primera prueba.
En relación con las citadas pruebas de campo, corresponde informar: - Que fueron realizadas por el laboratorio de un Servicio de Prevención Ajeno contratado al efecto, y con la colaboración de empresas y organismos interesados (INIA, Draeger, 3M, etc.), bajo la observancia de la UNE EN 689 por la que se establecen las Directrices para la evaluación de la exposición por inhalación de agentes químicos para la comparación con los valores límite y estrategia de la medición.
- Que los valores que aparecen en las tablas anteriores son adimensionales y reflejan el índice de exposición en tanto por uno, debiendo interpretarse como sigue:
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3 - Que formaldehído y acroleína fueron analizados en conjunto por el efecto sinérgico que ejercen entre ellos y de conformidad con lo previsto en la norma:
Σ (VLA-ED / VLA-EC) mg/m3 ALDEHIDOS
VLA-EC] Ax: 0,69 mg/m3 // VLA-EC] FO: 0,37 mg/m3
Sin embargo, los valores recogidos de acroleína fueron extremadamente bajos (especialmente en la segunda prueba), confirmando el laboratorio que el valor del índice resultante podría atribuirse íntegramente al formaldehído. - Los estudios externos reportaban picos de CO de hasta 1200 ppm y en la segunda prueba de campo – porque en la primera no se incorporaron detectores de CO – aparecieron los esperados picos de CO durante las tareas de extinción a sotavento (equipo sucio). Sin embargo, tras analizar con detalle las gráficas de detección registradas con la ayuda de personal experto en sensórica, concluimos que puede considerarse altamente improbable que se estén realmente superando los valores límite de CO establecidos para la jornada laboral, pues en el humo que se genera en un incendio de vegetación hay un importante número de compuestos químicos interferentes con los sensores de CO, y la excesiva amplitud de estos picos de CO sin generar sintomatología ni intoxicación refuerzan la teoría esgrimida por los expertos de que estos picos son extremadamente estrechos (en el tiempo) y registran, por el sistema de medición que utilizan los detectores electroquímicos, valores significativamente más altos que los reales.
Sobre los elementos detectados corresponde confirmar que el monóxido de carbono (CO) tiene un límite de exposición recomendada (REL) por la NIOSH de 35 ppm para un TWA de 8 horas, y un límite máximo (C) de 200 ppm. La concentración inmediatamente peligrosa para la vida y la salud (IDLH) que recomienda NIOSH para el CO es de 1200 ppm.
En nuestro caso, estos valores están definidos por el INSST que determina actualmente: - 20 ppm para el VLA – ED (8 horas), asemejable al Time-Weighted Average (TWA).
- 100 ppm para el VLA – EC (15 min), asemejable al Short Term Exposure Limit (STEL).
El INSST ya se pronunció con respecto al CO explicando que “No existe norma técnica europea armonizada de filtros frente a CO para ser utilizados durante el trabajo que den presunción de conformidad con la Directiva 89/686/CEE. La razón es porque se trata de un agente químico que no tiene unas propiedades de aviso claras…. No obstante, sí se dispone de norma armonizada para equipos de evacuación de incendios… pero debe tenerse en cuenta que estos equipos tienen una duración de uso limitada y no deben ser utilizados para tareas de extinción sino sólo para evacuación.”
Por su parte, el formaldehído ha sido declarado carcinógeno C1B (se supone cancerígeno para el hombre en base a la existencia de pruebas en animales) desde 2017, y tiene un VLA – ED no definido y un VLA – EC de 0,37 mg/m3.
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El resultado de estas pruebas supuso la introducción de varios cambios en el CBCM: - Se determinó la mascarilla de filtro partículas como un EPI mínimo y obligatorio en incendios de vegetación.
- Se incorporaron al operativo medias máscaras faciales con filtro combinado de partículas y gases (específico para formaldehído) que se facilitaron al personal en una riñonera para que se utilizaran en incendios de vegetación con condiciones desfavorables (ambiente cargado, trabajos a sotavento, etc.) y siempre que se realizaran actuaciones de remate.
- Para eliminar los problemas de compatibilidad de la media máscara facial, se cambió el modelo de las gafas de protección ocular y se reclamó la instalación de intercraneales de comunicación en los casos forestales ligeros.
- Se revisaron los equipos de escape (micro-K) que debe llevar cada BFP y se determinó que estas autobombas debían ser un lugar seguro para la autoevacuación del personal, garantizando la implementación en cabina de un equipo autónomo de aire con distribuidor para cinco usuarios y capacidad para suministrar un caudal de aire de 40 l/minuto para cada usuario durante un tiempo mínimo de 10 minutos.
Todo lo anterior se informó al personal y se materializó en una serie de formaciones que se impartieron a todo el personal operativo del CBCM en forma de jornadas de capacitación en 2018.
Estos cursos culminaban indicando la necesidad de continuar investigando sobre el tema y, siguiendo la línea marcada por estudios internacionales de renombre, planteando la posibilidad de incluir detectores de CO como equipos personales de aviso, por la correlación que se ha demostrado existe entre los valores de VLA – EC del CO y la presencia de otros gases dañinos para la salud del interviniente como el formaldehído, más difíciles de detectar en tiempo real.
Con todo lo anterior, el pasado 7 de junio se celebró una reunión del Grupo de Trabajo de EPI y EQUIPOS que depende de la Comisión de Salud Laboral del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid en la que se presentó un equipo que quería ponerse a prueba ahondando en lo que planteaban dichos estudios y como una potencial mejora de la seguridad para nuestro personal operativo en incendios de vegetación.
Las características principales del detector de CO presentado (Blackline G6), son las siguientes: - Rango de detección de CO, de 0 a 500 ppm.
- Resolución de 1 ppm.
- Alarma vibración + sonora para el portador.
- Batería recargable.
- IP 67.
- Temperatura de funcionamiento de -20 a +55 ºC.
- Peso 146 gramos.
- Posibilidad de modificar su configuración en remoto.
El dispositivo incluye además funcionalidades de botón SOS y envío de ppm y posición GPS a una aplicación software de gestión remota (almacenando los datos para su envío inmediato en cuanto sea posible cuando no hubiera cobertura) que podrían incrementar en el futuro la utilidad que en este momento se estaba planteando. La autenticidad de este documento se puede comprobar en
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Con el visto bueno del citado Grupo de Trabajo, el pasado 20 de junio de 2024 se repartieron 10 unidades del equipo anterior (5 equipos para el personal de bomberos y 5 equipos más a personal de HBRIF), dando al usuario las indicaciones siguientes a través de la nota interior JUT1.2024.02: - Los equipos entregados están calibrados y cargados y deben mantenerse siempre encendidos (tienen batería para mantener su funcionamiento durante aproximadamente un año, sin necesidad de recarga intermedia).
- Los probadores de estos equipos deben maximizar su uso en incendios de vegetación reales y por ello, deben trasladarse a los miembros del turno siguiente, asegurando un uso colectivo de este detector personal.
- Cada usuario que lo haya portado en un incendio de vegetación debe que rellenar un sencillo formulario para dejar registro de las circunstancias en las que el equipo ha detectado CO, o no.
La configuración inicial establecida por defecto para los equipos era la siguiente:
En relación con los anteriores parámetros de configuración, corresponde aclarar que el manual del fabricante del detector utilizado define dos tipologías de notificaciones: - NOTIFICACIÓN DE EMERGENCIA BAJA
Se trata de una serie de luces amarillas que parpadean, sonido, vibración (en caso de estar activada) y mensajes en pantalla específicos del evento.
Las del gas se mantienen hasta que se confirman o resuelven.
Son locales de su dispositivo. Los datos de eventos relacionados con notificaciones de emergencia baja se actualizan en la nube durante el intervalo de comunicaciones programado para su dispositivo.
Las notificaciones de emergencia baja son:
o Error del dispositivo
o Concentración baja de gas (umbral bajo)
o Sensor por debajo del límite (UL)
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6 - NOTIFICACIÓN DE EMERGENCIA ALTA
Se trata de una serie de luces rojas que parpadean, sonido, vibración y mensajes en pantalla específicos del evento.
Salta automáticamente la alarma, se conecta (o almacena datos si no hay conexión) y emite un SMS o email según se haya configurado.
Las notificaciones de emergencia alta suceden por diferentes motivos:
o Concentración alta de gas (umbral alto)
o Sensor por encima del límite (OL) = máximo del sensor = 500 ppm
o Límite de exposición a corto plazo (STEL)
o Promedio ponderado en el tiempo (TWA). Si el TWA no cambia durante el intervalo de tiempo configurado (predeterminado = 8 horas), la lectura del TWA de detector se restablecerá automáticamente
o Alerta SOS
En ambos casos, si las condiciones del evento silenciadas persisten después de 60 segundos, la notificación se volverá a activar con luces, sonido y vibración.
Con la citada CONFIGURACIÓN INICIAL (aplicada desde 20/06 hasta 04/08), los datos registrados en los FORMULARIOS que rellenaron los trabajadores reflejaban lo siguiente: - 36 incendios diferentes a los que se ha llevado el detector de CO
- 85 formularios rellenados = 85 recursos utilizando el detector de CO en incendio
- Tiempo medio y aproximado en siniestro de los recursos = 117 minutos (2h)
- El detector de CO vibró, al menos una vez, en 75 de sus usos (88%)
- El detector de CO vibró, para alguno de los recursos, en 31 de los 36 incendios
- De las veces que vibró el detector, el usuario refiere experimentar:
o ALTA densidad de humo en 28 ocasiones
o MEDIA densidad de humo en 34 ocasiones
o BAJA densidad de humo en 13 ocasiones
El 4 de agosto de 2024 se modificó en remoto la configuración de los 10 detectores, quedando como sigue:
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Esta configuración anula el umbral bajo, y sube ambos umbrales (alto y bajo) a un valor de 500 ppm, haciéndolo coincidir con el OL del sensor. Este cambio de configuración se lleva a cabo bajo el convencimiento de que, como ya hemos comentado, puede considerarse altamente improbable que se estén realmente superando los valores límite de CO establecidos para la jornada laboral (100 ppm VLA-ED y 20 ppm VLA-EC) y para dar utilidad operativa al equipo corresponde reducir el número de positivos que se registran en incendio.
Con esta configuración: - Seguirá emitiéndose una notificación de emergencia baja si hay un error en el dispositivo o un underlimit (UL).
- Se emitirá una notificación de emergencia alta si supera TWA, si supera STEL (VLA – EC) y si supera 500 ppm (umbral alto = umbral bajo = overlimit OL).
- Se constata con los técnicos de Blackline que los picos recogidos se refieren al máximo detectado durante un periodo de exposición concreto. Si estos picos no cambian durante 24 horas, las lecturas de gas pico del detector se restablecen automáticamente. Por este motivo, se activa el auto-zero on startup para forzar que los picos se reseteen también periódicamente.
Con la citada SEGUNDA CONFIGURACIÓN (del 05/08 al 31/10), los datos registrados en los FORMULARIOS reflejaban lo siguiente: - 28 incendios diferentes a los que se ha llevado el detector de CO
- 50 formularios rellenados = 50 recursos utilizando el detector de CO en incendio
- Tiempo medio y aproximado en siniestro de los recursos = 102 minutos
- El detector de CO vibró, al menos una vez, en 19 de sus usos (38%)
- El detector de CO vibró, para alguno de los recursos, en 14 de los 27 incendios
- De las veces que vibró el detector, el usuario refiere experimentar:
o ALTA densidad de humo en 3 ocasiones
o MEDIA densidad de humo en 8 ocasiones
o BAJA densidad de humo en 8 ocasiones
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Los datos registrados automáticamente por los detectores durante ambos periodos (eventos de la plataforma Blackline Analytics), se muestran a continuación:
La tabla anterior muestra los datos sin considerar los eventos de tipo network timeout, low battery y low gas detected, que no parece sean muy relevantes para el estudio que nos ocupa. Estos datos se han procesado utilizando una serie de tablas dinámicas que indican, para cada fecha y detector: - El número de veces que el detector ha emitido un evento en cada fecha / jornada.
- El valor promedio en ppm que cada detector ha registrado en cada fecha / jornada.
- El valor máximo en ppm que cada detector ha registrado en cada fecha / jornada.
La prueba se da por terminada el 31 de octubre, pasando a recoger los equipos cedidos al personal. La autenticidad de este documento se puede comprobar en
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RESULTADOS DE LA PRUEBA
Aunque todos los resultados aquí mostrados deben entenderse poco representativos por tratarse de una primera prueba piloto y un número de equipos e incendios reducido, sí podríamos inferir algunas cuestiones que nos ayuden a trazar el camino para próximas pruebas.
En relación con el uso de los detectores: - Se repartieron 10 equipos durante 134 días, pero solo hay registros de 34 días en los que se han llevado los equipos a un total de 64 incendios.
- Hay algunos equipos que apenas han sido utilizados. En el tramo correspondiente a la configuración inicial, vemos que el detector 085 (asignado al parque de bomberos de Alcobendas) no ha salido a ningún incendio. Tampoco hay registro alguno, en ninguno de los dos períodos, para los detectores 836 (asignado al parque de bomberos de Pozuelo) y 083 (asignado al parque de bomberos de Collado Villalba).
- A partir del 18 de septiembre hay 44 días en los que no se registran datos para ningún equipo.
- El equipo 371 se pierde en el 31 de julio en el IF de Loeches. Sufre un golpe y aunque se recupera a posteriori haciendo uso del registro de posiciones del equipo, no es posible su reparación y queda desechado.
- El uso registrado ha sido más intensivo en los retenes forestales y brigadas helitransportadas (107 registros correspondientes a 42 incendios) que en el ámbito de bomberos y PIF (28 registros correspondientes a 25 incendios).
- Los tiempos de uso en cada incendio son amplios y pueden entenderse representativos.
Para futuras pruebas, se hace necesario aumentar la participación y el uso consistente de los detectores por parte del personal.
Del análisis de los eventos registrados en la plataforma Blackline Analytics que se muestran en la tabla anterior podemos destacar lo siguiente: - Es evidente que el registro de valores positivos de CO en incendios de vegetación se está produciendo en la gran mayoría de los usos y esto nos invita a seguir ahondando en el proyecto iniciado. Sin embargo, es necesario recopilar datos más detallados sobre las condiciones del incendio, la densidad del humo y la posición / funciones de los bomberos en cada momento para que la información recogida pueda interrelacionase mejor, y podamos sacar conclusiones más claras y fiables sobre los riesgos reales que está asumiendo cada recurso en un incendio de vegetación.
- Solo ha habido dos ocasiones (ambas con fecha 7 de julio) en las que se ha superado el STEL (Short Term Exposure Limit, asemejable al VLA-EC), una con valores de 174 ppm y otra con 78 ppm. En contraposición con estos datos, los estudios analizados de IRRST canadiense y USA Forest Service indicaban que el VLA-EC (STEL) del CO se podría llegar a triplicar y se superaba en el 50% de los casos estudiados.
- Solo ha habido una ocasión en la que se ha superado el TWA (13 – 14 de julio para el equipo 085 asignado al parque de Alcobendas). Este equipo, de hecho, es el único registro que presenta en todo el período de prueba y no existe formulario de salida a incendio asociado a los eventos registrados lo que nos hace pensar que pueda tratarse de un error o un uso diferente al requerido en este estudio. La autenticidad de este documento se puede comprobar en
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Consultados los técnicos de la matriz de la empresa Blackline en relación con el sistema que utiliza el equipo para obtener los valores de TWA y STEL, nos confirman que el detector de CO utilizado (G6): - Utiliza los parámetros de la OSHA para el cálculo del TWA, tomando muestras del gas cada segundo (en 15 minutos se han tomado 900 muestras) y asignando el valor promedio en ppm de esas 900 muestras al intervalo de 15 minutos. Con esos valores, el sistema calcula el valor promedio de ppm de los 32 intervalos de 15 minutos que hay en 8h. Además, cada 15 minutos que pasen a partir de ese primer valor de TWA calculado, se añadiría un nuevo valor promedio para repetir la división eliminando el valor promedio más antiguo.
- Permite configurar el STEL introduciendo un valor para el tiempo entre 5 y 15 minutos con un incremento de 1 minuto de forma que el dispositivo calculará el valor promedio de cada minuto (obtenido de 60 muestras de gas, una por segundo) y obtendrá luego el promedio de los 15 valores. De la misma forma que en el caso anterior, cada minuto que pase a partir de este primer valor calculado, se actualizará el STEL añadiendo un nuevo valor promedio de minuto y eliminando el minuto más antiguo.
De todo lo anterior se entiende que, para que el equipo pudiera utilizarse como un avisador cualitativo de la existencia de concentraciones de formaldehído superiores a los valores umbral, debe analizarse la presencia de CO por encima de un valor límite determinado y mantenida durante un tiempo mínimo, sustancialmente menor a los 15 minutos previstos para el VLA-EC, evitando así lo que podrían ser falsos positivos por la variabilidad en la concentración de la nube de humo del incendio de vegetación y las limitaciones técnicas del sensor electroquímico. Es necesario ajustar los umbrales de alarma y la configuración del detector para optimizar su eficacia como herramienta de alerta temprana.
Esta cuestión podrá analizarse con más detalle recurriendo en el futuro al registro pormenorizado de los datos recabados por el dispositivo (exposiciones de gas – registros de gas del portal de Blackline Analytics), aunque esta base de datos tarda hasta 3h en actualizarse y se pierde tras 30 días de almacenamiento de los datos en la nube.
Por otra parte, podríamos inferir que el CO puede no ser un buen avisador de la presencia de las altas concentraciones de formaldehído detectadas en las actuaciones de remate pues, a la vista de los resultados de la segunda prueba de campo realizada por el CBCM (ver tabla de la página 2), en estas tareas no parece haber una buena correlación entre CO y FO/Ax.
Esta cuestión tendrá que revisarse más adelante, diferenciando las posiciones de extinción de las de remate para los distintos recursos que estén portando los detectores de CO. Entretanto, parece adecuado mantener la pauta que el CBCM tiene ya establecida y es que debe utilizarse la media máscara facial con filtro de formaldehído en cualquier actuación de remate.
Del análisis del detector utilizado corresponde confirmar que está dando una respuesta adecuada a los objetivos del piloto iniciado por su robustez, gestión de los datos recabados y el sistema que permite modificar la configuración en remoto. Sin embargo, ha sido necesario recargar la batería en algunos equipos durante el transcurso de la prueba en más de una ocasión, pues quizá la
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duración prevista de un año sin carga no prevé el gasto de vibración / iluminación que, en algunos casos, ha sido importante.
Los objetivos principales que se perseguían con este piloto de prueba eran, por un lado, registrar datos de presencia y concentración de CO en incendios de vegetación reales y, por otro, analizar la repercusión que podría tener en el operativo de extinción de incendios forestales incorporar estos elementos de detección de monóxido como fuente de datos para la toma de decisiones operativas alineadas con mejorar la seguridad del personal bajo el principio ALARA de protección.
Aunque puede entenderse que estos objetivos han sido satisfechos, es necesario continuar haciendo pruebas – y apoyarse en personal experto para realizarlas y analizarlas – antes de su aplicación a los operativos de extinción de incendios del Cuerpo de Bomberos.
En Las Rozas de Madrid, a fecha de firma
El JEFE DE UNIDAD TÉCNICA DE APOYO OPERACIONAL
Fdo. Agustín de la Herrán Souto
Los resultados de este informe han sido contrastados con personal experto de la empresa Draeger, de Blackline y los técnicos de riesgos laborales de la Dirección General de Emergencias. La autenticidad
